Risaralda, Territorio Cultural

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Por Andrés García

A propósito del ejercicio de descentralización administrativa que lidera el Gobernador de Risaralda Juan Diego Patiño, quien ha dado instrucciones al gabinete departamental de realizar el trabajo desde el territorio, con las comunidades y no desde los escritorios, tuvimos ocasión de regresar el pasado viernes a Santa Cecilia – a tan solo 97 km de Pereira – corregimiento de Pueblo Rico, ubicada al costado oriental de la cordillera central, al occidente del departamento.

Al aproximarnos a Santa Cecilia, territorio de fronteras, de necesidades y de sueños, por en medio de un corredor selvático, montañoso, bañado por los ríos San Juan, Cuanza, Tatamá, Taiba, Curumbará, Guarato, Lloraudó y Aguas Claras – acompañados de un paisaje con olor a musgo, caña panelera, banano y ganado, con una banda sonora por fondo que advertía la presencia de una fauna rica en especies, con aves endémicas que en coro reciben al visitante que se aproxima a las selvas del Darién en el Chocó, una de las más exuberantes en todo el mundo – es inevitable recrear con el pensamiento los pasajes descritos por José Eustasio Rivera en su obra La Vorágine, en razón a la diversidad biológica y cultural que cita textualmente en un escenario de contrastes como los Llanos Orientales: 

“Reunidos después, sentíamos la sollozante quejumbre vueltos hacia el lado de donde venía, sin que acertáramos a descifrar el misterio: una palmera de macanilla, fina como un pincel, obedeciendo a la brisa, hacía llorar sus flecos en el crepúsculo”, (Fragmentos de La Vorágine). 

Esa nación sugerida por el autor opita, cobra vigencia en el occidente risaraldense del siglo XXI gracias a la acuarela de formas y colores existente, la cual denota un territorio selvático, espeso, floresto, boscoso, nutrido adicionalmente por la presencia de tres étnias que enriquecen la Colombia actual: Negra, indígena y mestiza, tres maneras de sentir, tres raigambres tan variados como repletos de tradiciones, memoria, oralidad, costumbres, hábitos, colores, modos de ver y de sentir, de hablar, actuar e interactuar, haciendo de Risaralda Territorio Cultural por excelencia.

Allí, en la Institución Educativa Pío XII, el mismo Papa de la Segunda Guerra Mundial que mantuvo vínculos con la resistencia alemana y compartió inteligencia con los aliados, nos reunimos en la mañana con un grupo de jóvenes negros, indígenas y mestizos, simpatizantes de los procesos de lectoescritura y oralidad, convocados por la Dirección de Cultura de Risaralda y la Casa de la Cultura de Pueblo Rico, quienes animados nos acompañaron al encuentro literario en el que la lectura de algunos apartes de La Vorágine y de obras de autores risaraldenses que el Gobernador entregó les inspiraron a compartir las experiencias obtenidas para sus vidas, gracias a la lectura, así como a narrar episodios de sus obras y personajes preferidos, encontrando  en los libros sus mejores aliados. 

 Risaralda Territorio Cultural no es solo un buen slogan. Es tanto un calcado del sentir de nuestras comunidades, de ese segmento poblacional que quiere formarse y avanzar, como un llamado que nos hacen para continuar acompañando procesos que promuevan y fomenten espacios de diálogo en el territorio, donde la Cultura y las Artes se sienten en la misma mesa de las comunidades.

Es menester nuestro y de todos continuar cultivando el alma de quienes buscan alimento para su Espíritu y motivación para la vida a través de la literatura, en medio de la Vorágine de sus emociones y retos, contemplar un mundo de mejores oportunidades, más sonrisas y derechos. *Director de Cultura de Risaralda.