La Partitura de nuestra existencia

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Por Andrés García

El cuerpo humano es rítmico por naturaleza. Es el concierto permanente de nuestra existencia. El bombeo del corazón, sístole y diástole, el flujo continuo a través del torrente sanguíneo, la entrada y salida de aire, hacia y desde de los pulmones, todos estos procesos biológicos se constituyen en los signos musicales, en las notas internas que dan vida a la partichela de la obra humana. Si silenciamos nuestra mente y conectamos con nuestro Ser interior, podremos ser conscientes de la orquesta natural que todos, sin excepción, somos.

No obstante este común denominador, adicionalmente cada persona entona una partitura propia, de acuerdo a su sistema de creencias, conforme a la manera en cómo aprendió o no a administrar sus emociones. Las emociones son la respuesta instintiva al momento de interactuar con el mundo. Surgen como consecuencia del intercambio personal con el entorno y, al no observarlas con detenimiento y atención, se convierten en el dictamenque establece la manera en cómo nos sentimos.

Aquello que nos acontece genera de inmediato una emoción. Su interpretación – la forma de asimilarla – crea un pensamiento que a su vez configura unsentimiento dando origen al estado vibracional que poseemos, traducido en nuestra personalidad, en acciones y, por ende, en lo que obtenemos o no.

 En otras palabras, somos la vihuela que pulsa las notas de la partitura de nuestra existencia. La canción que interpretamos no tiene que ser la que por transferencia cultural nos tocó si no la que nosotros mismos decidimos entonar, de donde se infiere que nuestro deber es aprender a gestionar las emociones para crear pensamientos que conduzcan a tener sentimientos agradables, re calibrando con ello nuestra energía, sintonizando con todo lo bueno que el Universo ofrece.

Esta es mi oración diaria, este es el verdadero playlist de mi vida, la melodía que escucho, interpreto y que siempre deseo entonar, mi manera de calibrar con la frecuencia superior, con la Fuente de abundancia de la que todo emana.

Al sintonizar mi energía con ella, me convierto automáticamente en el Director de mi propia orquesta, soy la Fuente, ella soy yo, somos el todo donde el amor obra.

El amor convierte el viento en canción. 

*Director de Cultura de Risaralda.