Chao X

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Por Andrés García

Cerré mi cuenta en la red social X, anteriormente conocida como Twitter. Cada vez que ingresaba para conocer acerca de la actualidad, presenciaba un desangre de oprobios y descalificativos entre sus usuarios, lo que en lugar de motivarme amenazaba mi tranquilidad, reconfirmando la bilis amarilla verdosa allí vertida, liberada por un intestino social que – a través de 280 caracteres – secreta los productos de desecho de un sociedad neurótica, mentalmente inestable. No podía ni quería seguir siendo parte un sistema entrópico, caótico, maquiavélico.

Fueron muchas las veces donde, analizando los innumerables y controvertidos puntos de vista consignados allí por segundo, busqué atenuar el calibre de las consignas expuestas en el muro de las lamentaciones, resultando mi intento absolutamente infructuoso, raquítico.

Por el contrario, en ocasiones mi energía se vio alterada por las insensateces allí entabladas sin Dios y sin ley, sin una autorregulación y menos sin un asomo de verdad que iluminara puntos de encuentro a partir de los cuales construir puentes para el acercamiento sobre la base del respeto, la escucha atenta, el bienestar mayor, el servicio. X no está hecha para eso.

Definitivamente, estaba en el lugar equivocado. Distinto a lo que la gran mayoría considera, incluyéndome antes de retirarme, este servicio de microblogueo no está diseñado para el consenso. Todo lo contrario. El disenso, la polarización, la confrontación, el cotejo, el careo irrespetuoso, el enfrentamiento soez, la vulgaridad y los descalificativos permanentes – de uno y otro lado, a favor y en contra – son su principal combustible.

La plataforma que el empresario Elon Musk adquirió en 2022, cuando se llamaba Twitter, integra a través de la Inteligencia Artificial (IA) datos sociales en tiempo real, en caliente, con todo lo que esto representa. En X no se piensa para responder. Se responde para pensar y de dicha calentura virtual surge una inmensa parte de la división irreconciliable que hoy registra Colombia y el mundo.

X es un Tribunal de Juzgamiento donde todos se sienten dueños absolutos de la verdad, una verdad que ignoran está determinada por un algoritmo que tan solo les muestra una pequeñísima parte de la realidad, llevando a que cada usuario consulte lo que la búsqueda escoge y enseña como la totalidad de los hechos, restringiendo significativamente la posibilidad de interpretar otras realidades frente a un mismo fenómeno o situación. X es una verdad sesgada por un sistema que imposibilita el diálogo, la identificación de alternativas para el encuentro con el otro que piensa diferente a mí.

Un Estado no se dirige desde una cuenta de X. El Estado de Opinión no puede ni debe desplazar al Estado Social de Derecho. Tampoco la oposición debería emplear este canal como medio de crítica, en virtud a lo anteriormente sustentado. En tal razón confirmo que, culturalmente, asistimos a la debacle del diálogo social como alternativa para la paz y, en su lugar, exacerbamos una animadversión continua hacia todo, como la actual.

No quiero contaminarme más por esa energía densa y pesada. Cancelé mi cuenta en X y seriamente analizaré la decisión de permanecer o no en otras redes que, para mi caso, empleo para informarme o entretenerme, jamás para descalificar a alguien. Me inclino mucho más por el género novelístico, la lectura, donde nadie juzga a nadie, donde la capacidad de habitar al otro enriquece mi mundo.

Director de Cultura de Risaralda.