Por Andrés García
Esta semana la honorable Asamblea de Risaralda iniciará el estudio del proyecto de ordenanza que presenta el Gobernador Juan Diego Patiño Ochoa, mediante el cual se autoriza la reestructuración que permitirá la modificación de una parte de su actual estructura administrativa, a fin de poder mejorar su capacidad de respuesta a la comunidad, prestar un mejor servicio y seguir administrando el territorio mediante instituciones más acordes a las necesidades de la población. En dicho articulado se encuentra la creación de la Secretaría de Cultura de Risaralda, hoy Dirección de Cultura y Artes.
Así quedó consignado en la Política Pública de Cultura, mediante la ordenanza 015 del 30 de mayo de 2023, la misma que el sector artístico de Risaralda ayudó a construir, en un ejercicio de gobernanza cultural, que definió la hoja de ruta para la cultura en los próximos 10 años y que establece la bitácora a seguir, para efectos de darle al sector mayor acompañamiento, apoyo, incentivos, presencia, participación, circulación artística, en reconocimiento al importantísimo lugar que desempeña.
Una Secretaría de Cultura para Risaralda no es un acto menor. Es el reconocimiento al valioso trabajo de un colectivo de hombres y mujeres que por décadas han aportado al desarrollo socioeconómico del departamento, desde la noble condición que nos regala el arte, transformando así nuestro pensamiento, analizando – desde nuevas y variadas maneras de interpretar la realidad – el devenir social, sus falencias, retos y oportunidades.
En ese sentido, la gran oportunidad de que Risaralda cuente con una Secretaría de Cultura, como hoy la tienen los departamentos vecinos que en su momento transitaron hacia dicha modalidad administrativa, permitirá una reestructuración de funciones al interior de la actual Dirección y, de la mano del equipo que la acompaña, la llegada gradual de más y mejores oportunidades para el sector artístico del departamento, que tanto lo merece.
Este proceso ha contado con invaluables aportes que van desde el mismo análisis del sector, por medio de la construcción de la Política de Cultura, hasta el propio Gobernador Patiño, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y el concurso fundamental de las Secretarías de Planeación, Administrativa, Hacienda, Jurídica y, por supuesto, la Secretaría de Deportes y Recreación, el hogar actual de la Dirección.
Quiero reconocer públicamente la labor que han desempañado los Diputados (as) de Risaralda, guardianes del manejo de los recursos públicos, notarios de la Fe con la que esta administración desarrolla su labor cultural, ejercicio mediante el cual realizan control y veeduría, aportando ideas y acompañando los procesos artísticos.
Es también el momento para exaltar y agradecer la labor estratégica que en este propósito histórico para las artes ha desempeñado el Diputado Durguez Espinosa, un hombre de la cultura, cuya visión y consideraciones han iluminado el deber ser de la formulación de la estructura administrativa sugerida.
El arte no es un accesorio. Es un indicador que registra el momento que vive una sociedad y, tantas veces, la válvula de escape para sublimar situaciones de injusticia, inequidad y/o desbalance. Por medio de las expresiones artísticas, la humanidad interpreta su realidad, la resignifica, la cuestiona, le da sentido, la hace habitable, la moldea, la mejora.
La realidad presenta fisuras por donde el arte se filtra, haciendo de esta un escenario para la convivencia, el diálogo, el reconocimiento de lo divergente, la inclusión, la reconciliación, el hermanamiento, el perdón y la evolución humana. ¡Risaralda merece su Secretaría de Cultura! (Director de Cultura y Artes de Risaralda).





