Mindfulness

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Para la Universidad de Harvard, “Una Mente divagante, es una Mente infeliz”. Según este estudio publicado en el 2012, “El 47% del tiempo que estamos despiertos, estamos haciendo una cosa y nuestra Mente está en otra cosa”. La conclusión del mismo fue que si hago algo y mi Mente está en otra parte, eso que hago se vuelve desagradable. Debemos por tanto permanecer enfocados en el presente.

La práctica del Mindfulness o atención plena cobra cada vez en el mundo mayor vigencia, debido a los múltiples beneficios que  para la mente representa el hecho de aprender a concentrarnos en el presente. Hay estudios que demuestran que a tan solo ocho semanas de empezar su practica, el Mindfulness, comienza a cambiar nuestro cerebro. En otras palabras, el hábito hace que la Neuroplasticidad procure una reorganización cerebral que conduce a que podamos mantener la atención.

Hay muchas otras ventajas de practicar Mindfulness. Es más fácil poner atención. Podemos recordar más de lo que hemos hecho y tenemos más y mejores oportunidades al estar presentes. Para ello debemos aprender a hacer pausas. Es fácil practicar Mindfulness en medio de la soledad o el campo. Su poder se revela realmente al practicarlo en medio de caos, del contraste diario. La vida está hecha de momentos, nada más. Si hacemos que este momento cuente, todo cuenta. Basta con silenciar la Mente ruidosa, respirar y calibrar nuestras emociones. Esto marcará LA GRAN DIFERENCIA.

Tenemos la creencia de que el silencio es un recipiente vacío que se debe ocupar. La mayoría acude a cualquier factor que lo interrumpa, con tal de conjurar un estado que les comunica temor e inseguridad. Personalmente opino lo contrario. Jamás he experimentado mayor soledad que cuando he estado rodeado de mucha gente. El mundo actual necesita de más atención presente, más Mindfulness.

(Los conceptos expresados no comprometen a la RAP Eje Cafetero, entidad de la que soy su Director de Comunicaciones).