¡Cultura de la hipocresía!

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Por Andrés García

El homicidio juvenil acontecido el fin de semana en un colegio público de la capital risaraldense, donde – según versiones de las autoridades – un menor de 14 años apuñaló en el cuello a otro compañero de su misma edad en el salón de clases, causándole su muerte, es otra evidencia más de la intolerancia que vivimos en Colombia y de cómo sus esquirlas se han incrustado en el accionar de algunos de nuestros menores, llevándolos a identificar un arma mortal como elemento de interlocución para la resolución de sus conflictos y no el diálogo como herramienta para identificar puntos de acuerdo en medio de sus diferencias. Cuando los argumentos cesan, la violencia se erige.

 

Los sueños de Juan Esteban Guerrero, estudiante de séptimo grado de la Institución Educativa Alfredo García quedaron en eso, sueños únicamente. El inicio de toda una vida, y por qué no de un futuro gran futbolista, líder social o artista fue truncado por las escabrosas variables que se desprenden de la violencia que vivimos en el país, las mismas variables que hoy también cercenan la vida del adolescente victimario quien a su vez es otra víctima más del doloroso acontecimiento. Somos espejos de otros espejos. 

 

Si bien es absolutamente condenable el cruento acto cometido en contra del joven estudiante fallecido, la pregunta que hoy debemos formularnos es ¿Por qué el menor de edad puesto a disposición de la Unidad de Reacción Inmediata, especializada de Infancia y Adolescencia, según la policía, tenía un arma en colegio sin que la familia o el cuerpo administrativo y docente se hubiesen percatado de ello? Más aún ¿Qué llevó al joven agresor a portar un puñal entre sus pertenencias? ¿Acaso se sentía amenazado? 

¿Qué responsabilidad le asiste a una cultura que como la nuestra promueve, premia y elogia contenidos audiovisuales – en televisión y plataformas digitales –sobre narcotráfico, ajuste de cuentas y la ley por laspropias manos? ¿Cuál es el ADN que estamos activando (Epigenética) en nuestros menores de edad?

¿A un niño, el día de su cumpleaños, se le regala una Constitución Política, un libro de poemas, un instrumento musical o, por el contrario, se le obsequiauna pistola, un escuadrón de soldaditos, con tanque de guerra incluido? Todo tiene un comienzo.

 ¡Cultura de la hipocresía! Nos indignamos al enterarnos que un acto como este suceda en la ciudad pero poco hacemos por cambiar nosotros mismos y educar a nuestros menores en ambientes de escucha y diálogo, de manera en que aprendan a reconocer verdad en lo que otro dice, así esta no sea mi verdad.

Yo envejecí, el Bullying no. Lo escribí en mi libro El Poder Infinito: “Yo también fui víctima de Bullying en el colegio”, solo que a diferencia de Juan Esteban, corrí con mejor suerte que Él. Este llamado es una alerta para que todos los actores sociales actuemos auto promoviendo una cultura que monitoree esos actos de violencia, incluida la palabra, que a diario producimos y, en especial, los erradiquemos. Como sociedad, nos asiste una gran responsabilidad frente a este lamentable hecho. *Director de Cultura de Risaralda.